Sueño con zombies y Hohenheim

La invasión zombie está por comenzar.Hoho1

Lo sabemos.

Mi padre, un ex fuerzas especiales, parece contento, casi ansioso, por enfrentarse a este enemigo sin contar con los recursos de su tiempo de servicio.

Y conocemos también quienes son los responsables.

Uno es un amigo de la familia. Un científico. Uno de los locos.

Me deshago de uno de sus experimentos, un pájaro, llevándolo a la bañera y disparándole un líquido extraño con una pistola. La cargo con balas del calibre .22. Sé que hay más. Cabezas, de sus fracasos, guardadas por docenas.

El otro responsable nos encuentra primero. Un ex amigo de papá. Descubro su presencia, observándonos a través de la ventana del dormitorio de mis padres. Reconozco ese rostro adusto, esos ojos invisibles tras sus anteojos, ese físico privilegiado, ese largo cabello rubio. Hohenheim.

Rápidamente descargo mi arma en dirección a su rostro. No le hará nada. Lo sé.

Siento que conozco pasado, presente y futuro, pero soy incapaz de cambiarlo.

Una mujer, también fuerzas especiales, nos encierra en el baño.

– Cuando empiece lo van a saber – nos dice.

El baño se convierte en subterráneo.

Escucho desde la superficie los sonidos típicos de una concurrida avenida. Escucho las voces. Los gritos.

Empezó.

La música. Suena el ending de SoraYori.

Son las 4:40, es hora de ir a trabajar.


 

Relato de un sueño que tuve en la madrugada del miércoles 29 de agosto de 2018 (hace tres días). No hay nada alterado. Si algo, creo que no llego a transmitir esa sensación de omnisciencia y falta de control que tenía.

R.

PD: Por favor no me encierren.

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“Nismaneos”, “Maldonadeos” y el país que no pasaba de la función simbólica

La etapa de la función simbólica

Alrededor de 2-4 años de edad, los niños aún no pueden manipular y transformar la información de una manera lógica. Sin embargo, sí pueden pensar en imágenes y símbolos. Otros ejemplos de las capacidades mentales son el lenguaje y el juego de roles. El juego simbólico es cuando los niños desarrollan amigos imaginarios o juegan juegos de roles con amigos. Los juegos infantiles se vuelve más sociales y estos asignan roles el uno al otro. Algunos ejemplos de juego simbólico incluyen, por ejemplo, “jugar a la casita”, o tener una fiesta de té. Curiosamente, el tipo de juego simbólico de los niños entablan está conectado con su nivel de creatividad y a la capacidad de conectarse con los demás. Además, la calidad del juego simbólico puede tener consecuencias sobre su desarrollo posterior. Por ejemplo, los niños pequeños cuyos juego simbólico es de naturaleza violenta tienden a exhibir un comportamiento menos pro-social y son más propensos a mostrar tendencias antisociales en años posteriores.

En esta etapa, aún hay limitaciones tales como el egocentrismo y el pensamiento pre-causal.

Egocentrismo

El egocentrismo se produce cuando un niño es incapaz de distinguir entre su propio punto de vista y el de otra persona. Los niños tienden a seguir con su propio punto de vista, en lugar de tomar el punto de vista de los demás. De hecho, ni siquiera son conscientes de que existe una cosa tal como ‘puntos de vista diferentes’.​ El egocentrismo se puede ver en un experimento realizado por Piaget y Bärbel Inhelder, conocido como el problema de las tres de montañas. En este experimento se muestran tres vistas de la montaña y al niño se le pregunta qué es lo que vería según la posición de un muñeco que viaja, el niño describe consistentemente lo que puede ver solo desde su punto de vista en la que se encuentran sentados ellos mismos, independientemente de que se le pide adoptar la perspectiva del muñeco. El egocentrismo también puede causar que un niño crea que “Me gusta Plaza Sésamo, por lo que a papá debe gustarle Plaza Sésamo también”.

Al igual que el pensamiento egocéntrico pre-operacional del niño es su estructuración de una relación de causa y efecto. Piaget acuñó el término pre-causal pensado para describir la manera que los niños pre-operacionales utilizan sus propias ideas o puntos de vista existentes, como en el egocentrismo, para explicar las relaciones de causa y efecto. Los tres conceptos principales de causalidad que muestran los niños en la etapa pre-operacional son: el animismo, el artificialismo y el razonamiento transductivo.

El animismo es la creencia de que los objetos inanimados son capaces de accionar y tienen cualidades reales. Un ejemplo podría ser un niño creyendo que la acera estaba loca y le hizo caer, o que las estrellas brillan en el cielo porque son felices. El artificialismo se refiere a la creencia de que las características medioambientales pueden ser atribuidas a las acciones o intervenciones humanas. Por ejemplo, un niño puede decir que hay viento fuera porque alguien está soplando muy fuerte o las nubes son blancas porque alguien les pintó ese color. Finalmente, el pensamiento pre-causal está categorizado por el razonamiento transductivo. El razonamiento transductivo es cuando un niño no entiende las verdaderas relaciones entre causa y efecto. A diferencia de razonamiento inductivo o deductivo (general a lo específico, o específico a lo general), el razonamiento transductivo refiere a cuando un niño razona desde concreto a lo específico, dibujo una relación entre dos eventos separados que de otro modo no relaciona. Por ejemplo, si un niño escucha el ladrido de un perro y luego reventó un globo, el niño llegaría a la conclusión de que reventó el globo debido a que el perro ladró.

Teoría del desarrollo cognitivo de Piaget. Fuente: Wikipedia

Sean felices

A nadie le gusta el verano

En el transcurso del próximo mes, voy a morir.

No va a ser por enfermedad, ni accidente, ni crimen violento.

En verdad, no estoy muy seguro si va a ser por deshidratación, inanición, o simplemente una vejiga explosiva. O por mugre, aunque no sé si eso mata.

Tengo el siguiente plan: no salir de mi habitación y, más importante aún, no alejarme de mi aire acondicionado hasta que se termine el verano.

Verán, a nadie le gusta el verano.

Sí, todos queremos ir a la playa, meternos en la pileta, hacer asados, etc. Pero eso no es el verano. Son cosas que hacemos en el verano.

El verdadero verano fue y es, como hoy. El sol calcinante, el calor abrasador del cuál no hay escape, ya que todo a nuestro alrededor lo almacena y lo refracta. Cada movimiento calculado cuidadosamente para generar el mínimo de calor. Cada paso en el exterior una tortura, y una carrera (muy lenta, por cierto) para llegar al siguiente aire acondicionado.

El verano es dolor y sufrimiento.

Díganle no al verano.

carteles tipico vas andando por calle sufres una combustion espontanea desmotivaciones

El oscuro secreto de la AFA

No sé cuánto tiempo durará en linea este post.

Sí que en cuanto presione “Publicar”, empezará la cuenta regresiva. El conteo final hasta que ELLOS me encuentren.

Sólo espero que el secreto no desaparezca conmigo.

Porque lo sé.

Conozco el secreto.

Todos lo vimos. Año tras año, perdiendo finales. Una y otra vez, cuando parecía que era nuestro año, la ilusión desaparecía. Un patrón evidente y, al parecer, inexplicable.

Y hoy vuelvo a escribir, tras más de dos años de silencio, para revelarles la verdad.

Parece orquestado ¿no es cierto?

Copa tras copa, torneo tras torneo, temporada tras temporada. Liga tras liga. La tensión creciente que nos pone al filo del asiento. La dulce caricia de la victoria, que se convierte en amarga bofetada. La derrota.

Una entidad oscura, obrando tras bambalinas, moviendo los hilos. Tomando las decisiones.

Fue difícil. Pero llegué a la verdad. Y la comparto con ustedes.

El verdadero presidente de la AFA es Ash Ketchum.

Gracias.

 

No entiendo de fútbol

fotonoticia_20140714000302_644No sé qué hago escribiendo esto

Debería estar estudiando para los dos finales que tengo esta semana. Y, además, no entiendo de fútbol.

Como cualquier chico argentino criado en los 90, fui a la escuelita de fútbol, y me aprendí las reglas. Soy de la época de Batistuta y el Batigol. Y de los Supercampeones.

Miré jugar a la Selección en todos los mundiales desde que tengo uso de razón (98, 2002, 2006, 2010, del 94 no me acuerdo), aunque tengo muy pocos recuerdos de eso (el juego prolijo de Sorín, un cabezazo de Ayala que se convertía en gol). Me gusta el juego, para practicarlo, y el deporte, para mirarlo. No los que juegan ni los que miran. Nunca fui un jugador ni un seguidor. Nunca formé parte de la “masa descerebrada” que se enfurece dentro de la cancha, y que sufre, grita, se emociona, mirando embobada la televisión mientras unos tipos patean una pelota de un lado al otro de la cancha. Si me preguntan “soy de Boca, porque soy argentino y de algún equipo hay que ser”.

No entiendo de fútbol.

Y este año debía ser más de lo mismo.

Una defensa pésima, un equipo inexistente, y una estrella, un salvador, ganando los partidos solo. Messi.

Fase de grupos, octavos, cuartos, y la luz salvadora de Messi seguía deslumbrando. Y entonces Di María se lesionó. Y entonces ocurrió la transformación. Cuando perdimos al Fideo, y el resplandor de la Pulga pareció apagarse, los otros héroes comenzaron a brillar. La defensa se convirtió en un muro infranqueable, y Romero en un guardián celestial. Hasta Palacio parecía menos malo. Mascherano demostró quién mandaba. El Chiquito fue un héroe. Y Sabella un estratega. Y el seleccionado holandés cayó, y yo también, rendidos ambos frente a tal fortaleza y maestría.

La final, la copa, la recompensa soñada. Las esperanzas de un país puestas en la albiceleste, teñida de azul para la ocasión. Y el mundo como testigo del enfrentamiento.

La copa que no pudo ser.

Las lágrimas mal contenidas de Di María. La frustración, el dolor y la bronca de Mascherano. El Kun, quien no creo estuviera en condiciones óptimas para salir a la cancha, con los ojos enrojecidos.

Y aun así, las cámaras y el mundo enfocados en el capitán perdedor, mientras este subía esas larguísimas escaleras a recibir su premio consuelo. Y entonces lo vi. Mientras, lo sé, en todo el mundo se alzaban voces contra él, lo vi. No era su rostro, que permanecía tan lejano y abstraído como siempre. Eran sus ojos, que miraban confundidos a quienes lo saludaban, felicitaban y premiaban. Que ocultaban, creo yo, un mar de lágrimas. Que miraban a su Balón de Oro como si fuera uno de esos trofeos de plástico de los cumpleaños infantiles. Esos que les dan a todos. Porque, total, lo importante es competir. Ojos que decían que no se suponía que terminaran así.

Y entendí que Messi, que yo, que todos, queríamos ganar. Y lo que se sentía perder. Que todo pueblo necesita héroes. Que la gloria vale oro, y que ellos, nuestros héroes, la merecen.

Qué se yo, no entiendo nada de fútbol.

E igual me quedé re caliente.

Sean felices, y vamos Argentina!

R.

PD: ¿Hay equipo?

Nueva forma de expresar desdicha y absoluta desesperanza

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Luego de relatar una sucesión de infortunios, acabar diciendo “y encima estrenaron una película de Francella enano!”

Algunos ejemplos prácticos:

  • “Me saqué un 1 en el final , ¡y encima estrenaron una película de Francella enano!”
  • “Me afanaron el celular, ¡y encima estrenaron una película de Francella enano!”
  • “La Kretina ganó las elecciones, ¡y encima estrenaron una película de Francella enano!”
  • “Tengo hambre, ¡y encima estrenaron una película de Francella enano!”
  • “Tengo que ir al baño, ¡y encima estrenaron una película de Francella enano!”
  • “Mi perro tiene diarrea, ¡y encima estrenaron una película de Francella enano!”
  • “Mañana empiezo la dieta, ¡y encima estrenaron una película de Francella enano!”
  • “La vida es así, ¡y encima estrenaron una película de Francella enano!”
  • “Se me quemó la comida, ¡y encima estrenaron una película de Francella enano!”
  • “Se me descargó la sube, ¡y encima estrenaron una película de Francella enano!”
  • “Se me quemó la casa, ¡y encima estrenaron una película de Francella enano!”

Señales del fin

“Más tarde estaba Jesús sentado en el monte de los Olivos, cuando llegaron los discípulos y le preguntaron en privado:

—¿Cuándo sucederá eso, y cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo?

 —Tengan cuidado de que nadie los engañe —les advirtió Jesús—. Vendrán muchos que, usando mi nombre, dirán: “Yo soy el Cristo”, y engañarán a muchos. Ustedes oirán de guerras y de rumores de guerras, pero procuren no alarmarse. Es necesario que eso suceda, pero no será todavía el fin. Se levantará nación contra nación, y reino contra reino. Habrá hambres y terremotos por todas partes. Todo esto será apenas el comienzo de los dolores.

»Entonces los entregarán a ustedes para que los persigan y los maten, y los odiarán todas las *naciones por causa de mi nombre. En aquel tiempo muchos se apartarán de la fe; unos a otros se traicionarán y se odiarán; y surgirá un gran número de falsos profetas que engañarán a muchos. Habrá tanta maldad que el amor de muchos se enfriará, pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo. Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin.”

Mateo 24:3-14