A nadie le gusta el verano

En el transcurso del próximo mes, voy a morir.

No va a ser por enfermedad, ni accidente, ni crimen violento.

En verdad, no estoy muy seguro si va a ser por deshidratación, inanición, o simplemente una vejiga explosiva. O por mugre, aunque no sé si eso mata.

Tengo el siguiente plan: no salir de mi habitación y, más importante aún, no alejarme de mi aire acondicionado hasta que se termine el verano.

Verán, a nadie le gusta el verano.

Sí, todos queremos ir a la playa, meternos en la pileta, hacer asados, etc. Pero eso no es el verano. Son cosas que hacemos en el verano.

El verdadero verano fue y es, como hoy. El sol calcinante, el calor abrasador del cuál no hay escape, ya que todo a nuestro alrededor lo almacena y lo refracta. Cada movimiento calculado cuidadosamente para generar el mínimo de calor. Cada paso en el exterior una tortura, y una carrera (muy lenta, por cierto) para llegar al siguiente aire acondicionado.

El verano es dolor y sufrimiento.

Díganle no al verano.

carteles tipico vas andando por calle sufres una combustion espontanea desmotivaciones

El oscuro secreto de la AFA

No sé cuánto tiempo durará en linea este post.

Sí que en cuanto presione “Publicar”, empezará la cuenta regresiva. El conteo final hasta que ELLOS me encuentren.

Sólo espero que el secreto no desaparezca conmigo.

Porque lo sé.

Conozco el secreto.

Todos lo vimos. Año tras año, perdiendo finales. Una y otra vez, cuando parecía que era nuestro año, la ilusión desaparecía. Un patrón evidente y, al parecer, inexplicable.

Y hoy vuelvo a escribir, tras más de dos años de silencio, para revelarles la verdad.

Parece orquestado ¿no es cierto?

Copa tras copa, torneo tras torneo, temporada tras temporada. Liga tras liga. La tensión creciente que nos pone al filo del asiento. La dulce caricia de la victoria, que se convierte en amarga bofetada. La derrota.

Una entidad oscura, obrando tras bambalinas, moviendo los hilos. Tomando las decisiones.

Fue difícil. Pero llegué a la verdad. Y la comparto con ustedes.

El verdadero presidente de la AFA es Ash Ketchum.

Gracias.

No entiendo de fútbol

fotonoticia_20140714000302_644No sé qué hago escribiendo esto

Debería estar estudiando para los dos finales que tengo esta semana. Y, además, no entiendo de fútbol.

Como cualquier chico argentino criado en los 90, fui a la escuelita de fútbol, y me aprendí las reglas. Soy de la época de Batistuta y el Batigol. Y de los Supercampeones.

Miré jugar a la Selección en todos los mundiales desde que tengo uso de razón (98, 2002, 2006, 2010, del 94 no me acuerdo), aunque tengo muy pocos recuerdos de eso (el juego prolijo de Sorín, un cabezazo de Ayala que se convertía en gol). Me gusta el juego, para practicarlo, y el deporte, para mirarlo. No los que juegan ni los que miran. Nunca fui un jugador ni un seguidor. Nunca formé parte de la “masa descerebrada” que se enfurece dentro de la cancha, y que sufre, grita, se emociona, mirando embobada la televisión mientras unos tipos patean una pelota de un lado al otro de la cancha. Si me preguntan “soy de Boca, porque soy argentino y de algún equipo hay que ser”.

No entiendo de fútbol.

Y este año debía ser más de lo mismo.

Una defensa pésima, un equipo inexistente, y una estrella, un salvador, ganando los partidos solo. Messi.

Fase de grupos, octavos, cuartos, y la luz salvadora de Messi seguía deslumbrando. Y entonces Di María se lesionó. Y entonces ocurrió la transformación. Cuando perdimos al Fideo, y el resplandor de la Pulga pareció apagarse, los otros héroes comenzaron a brillar. La defensa se convirtió en un muro infranqueable, y Romero en un guardián celestial. Hasta Palacio parecía menos malo. Mascherano demostró quién mandaba. El Chiquito fue un héroe. Y Sabella un estratega. Y el seleccionado holandés cayó, y yo también, rendidos ambos frente a tal fortaleza y maestría.

La final, la copa, la recompensa soñada. Las esperanzas de un país puestas en la albiceleste, teñida de azul para la ocasión. Y el mundo como testigo del enfrentamiento.

La copa que no pudo ser.

Las lágrimas mal contenidas de Di María. La frustración, el dolor y la bronca de Mascherano. El Kun, quien no creo estuviera en condiciones óptimas para salir a la cancha, con los ojos enrojecidos.

Y aun así, las cámaras y el mundo enfocados en el capitán perdedor, mientras este subía esas larguísimas escaleras a recibir su premio consuelo. Y entonces lo vi. Mientras, lo sé, en todo el mundo se alzaban voces contra él, lo vi. No era su rostro, que permanecía tan lejano y abstraído como siempre. Eran sus ojos, que miraban confundidos a quienes lo saludaban, felicitaban y premiaban. Que ocultaban, creo yo, un mar de lágrimas. Que miraban a su Balón de Oro como si fuera uno de esos trofeos de plástico de los cumpleaños infantiles. Esos que les dan a todos. Porque, total, lo importante es competir. Ojos que decían que no se suponía que terminaran así.

Y entendí que Messi, que yo, que todos, queríamos ganar. Y lo que se sentía perder. Que todo pueblo necesita héroes. Que la gloria vale oro, y que ellos, nuestros héroes, la merecen.

Qué se yo, no entiendo nada de fútbol.

E igual me quedé re caliente.

Sean felices, y vamos Argentina!

R.

PD: ¿Hay equipo?

Nueva forma de expresar desdicha y absoluta desesperanza

Image

Luego de relatar una sucesión de infortunios, acabar diciendo “y encima estrenaron una película de Francella enano!”

Algunos ejemplos prácticos:

  • “Me saqué un 1 en el final , ¡y encima estrenaron una película de Francella enano!”
  • “Me afanaron el celular, ¡y encima estrenaron una película de Francella enano!”
  • “La Kretina ganó las elecciones, ¡y encima estrenaron una película de Francella enano!”
  • “Tengo hambre, ¡y encima estrenaron una película de Francella enano!”
  • “Tengo que ir al baño, ¡y encima estrenaron una película de Francella enano!”
  • “Mi perro tiene diarrea, ¡y encima estrenaron una película de Francella enano!”
  • “Mañana empiezo la dieta, ¡y encima estrenaron una película de Francella enano!”
  • “La vida es así, ¡y encima estrenaron una película de Francella enano!”
  • “Se me quemó la comida, ¡y encima estrenaron una película de Francella enano!”
  • “Se me descargó la sube, ¡y encima estrenaron una película de Francella enano!”
  • “Se me quemó la casa, ¡y encima estrenaron una película de Francella enano!”

Señales del fin

“Más tarde estaba Jesús sentado en el monte de los Olivos, cuando llegaron los discípulos y le preguntaron en privado:

—¿Cuándo sucederá eso, y cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo?

 —Tengan cuidado de que nadie los engañe —les advirtió Jesús—. Vendrán muchos que, usando mi nombre, dirán: “Yo soy el Cristo”, y engañarán a muchos. Ustedes oirán de guerras y de rumores de guerras, pero procuren no alarmarse. Es necesario que eso suceda, pero no será todavía el fin. Se levantará nación contra nación, y reino contra reino. Habrá hambres y terremotos por todas partes. Todo esto será apenas el comienzo de los dolores.

»Entonces los entregarán a ustedes para que los persigan y los maten, y los odiarán todas las *naciones por causa de mi nombre. En aquel tiempo muchos se apartarán de la fe; unos a otros se traicionarán y se odiarán; y surgirá un gran número de falsos profetas que engañarán a muchos. Habrá tanta maldad que el amor de muchos se enfriará, pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo. Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin.”

Mateo 24:3-14

Diario desde Mozambique: días 10 al 42 (5 de noviembre a 7 de diciembre)

252220_4809236190978_1446212284_nDespués de más de un mes sin noticias, finalmente pude sentarme a escribir y a enviar mi informe. Pido disculpas por el tiempo transcurrido, por lo breves o intrascendentes que pueden resultar algunas de las cosas que cuento, por aquellas cosas que después de tantos días ya olvidé. Espero, como esperaba al escribir los primeros días, que pueda ser de bendición.

Día 10 (lun 5 nov)

Día tranquilo, y caluroso.

Hoy tradujimos al portugués el taller de liderazgo que voy a dar el sábado a los jóvenes.

Por la tarde, fuimos con Alejandro a la casa de Brad a buscar agua, que todavía no sabemos si está en Sudáfrica o en otra parte del mundo. Brad tiene bomba de agua y tanque en su casa, lo cual es raro en la zona. En casa de los Freire un empleado, Atanasio, se encarga de ir todos los días a la bomba del colegio secundario a sacar agua. Como corresponde, ninguno de los 2 guardas de la casa de Brad estaba en su puesto, así que tuvimos que esperar a que alguien nos alcanzara las llaves. Brad también tiene dos perros, Sherman y Simba, que cuidan la casa (los mozambicanos tienen terror a los perros).

Sherman es un perro demasiado cariñoso que salta y hace fiesta (un poco molesto cuando uno está cargando 40 litros de agua). Simba, por el contrario, es más señorial. Nos saludó, y luego se quedo sentando, mirándonos, como recordándonos que esa era su casa, pero que él nos autorizaba a entrar y sacar agua.

Cuando ya nos estábamos por ir, apareció el guarda …

Mucho calor por la noche.

Día 11 (mar 6 nov)

Hoy volvimos a juntarnos con los pastores que traducen la Biblia, y el pastor Jacobi (o Israel, como el mismo se presenta) trajo el devocional.

Y me pidió que para mañana lo lleve yo. Eso va a ser todo un desafío.

Por la tarde estuvo en casa Alí, el otro guarda de Brad, y le avisamos que mañana vamos a pasar de nuevo por la casa a buscar agua. A ver si así hay alguien.

Día 12 (mie 7 nov)

Nuevamente compartimos el devocional con el pastor Jacobi. La reflexión que el Señor puso en mi corazón a llevar estaba basada en algunos versículos del capítulo 1 del libro de Jeremías. El llamamiento del profeta. Creo que, gracias a Dios, pude explicarme bien. A pesar de que aún no hablo bien portugués.

“Luego extendió el Señor la mano y tocándome la boca, me dijo: He puesto en tu boca mis palabras” Jeremías 1:9

Fuimos a lo de Brad, y el guarda estaba durmiendo en su caseta…

Igualmente recogimos el agua sin contratiempos, más allá de que parece que esos perros tienen pulgas y algunas se me pegaron. Qué molestia.

Por la tarde, mientras Alejandro y Silvia preparaban la clase de niños junto con las maestras mozambicanas, fui a la misión católica a hacer servicio técnico de las computadoras. Es la segunda vez que voy. Parece que el oficio me persigue hasta en Mozambique.

Día 13 (jue 8 nov)

Esta noche fue un poco más fresca y pudimos dormir mejor.

Hoy no hubo reunión con los pastores. Jacobi está de viaje para realizar un casamiento y no va a estar de vuelta hasta el lunes. Con razón tardan tanto en traducir la Biblia.

Por la tarde fuimos en auto, Alejandro, Atanasio, Fabián y yo, a recorrer, al menos de vista, las aldeas que ya fueron evangelizadas en el marco del proyecto 40 Aldeas.

Una de ellas, la más grande, estaba plagada de casas con banderas, el símbolo de que allí vive y trabaja un hechicero.

Día 14 (vie 9 nov)

Silvia y yo seguimos preparando las charlas para el sábado. Ella para el grupo de mujeres y yo para el de jóvenes. No estoy muy conforme con lo que tengo preparado.

Por la tarde fuimos los tres a visitar la casa de Fabián, por invitación expresa de él.

Creo que es la casa mejor provista que visité por el momento. En el terreno está su casa, baño y cocina separados, una pequeña huerta y hasta pozo de agua propio (bastante peligroso para las crianças).

Tiene mujer y 2 hijos pero, como es costumbre aca, no está casado con ella aún. Tiene planes de hacerlo el año próximo, cuando Ale y Silvia vuelvan. Habla un portugués bastante defectuoso (aunque no tanto como el mío), y siempre intenta enseñarnos alguna palabra en makúa. Este lunes rinde examen para pasar a 8vo grado.

Voy a tomarme un tiempo para describir al makúa, cosa que aún no hice.

Los makúas son un pueblo tranquilo, hasta indolente. En su mayoría no parece importarles nada más que su próximo plato de comida. Esto es la base de su falta de compromiso con cualquier tipo de responsabilidad, ya sea con su familia, con sus trabajos, o incluso con Dios.

Viven en casas constituídas por estructuras de bambú unidas con barro que hacen las veces de paredes, una estructura también de bambú, con un plástico arriba y carpín sobre todo eso es el techo. Ese techo debe ser cambiado una vez al año, ya que por las lluvias se pudre y echa a perder. Por esta razón aquellos que pueden reemplazan el carpín por chapa (hay una disposición gubernamental según la cual las casas que están a la vista de las rutas principales deben tener techo de chapa).

Toda esa estructura forma una habitación que hace las veces de dormitorio para toda la familia, donde duermen, los que pueden, en unos camastros de madera con tirantes de soga, y sobre eso una estera, o directamente sobre la estera en el suelo.

Suelen tener varias de estas estructuras que son para recibir huéspedes (en general cuando la familia que viene de otras aldeas visita, y pernocta allí). Una letrina separada de la casa, algunos una cocina. Además de eso tienen un terreno en las afueras, la mayamba, en el que siembran o bien comida para tener durante el año, o algún cultivo para vender, como algodón.

La lengua makúa es fácil de reproducir fonéticamente, al menos por un hispanohablante, ya que comparten los mismo sonidos (salvo por la letra “t”, de la cual hay 3 variantes, “t”, “tt” y “th”).

Las relaciones familiares son bastante desorganizadas. No suelen casarse, ya que esto implica una inversión de dinero y esto ocasiona gran promiscuidad. Hombres con varias mujeres y familias separadas, mujeres con “maridos de strada” (de la calle) son cosa habitual. “Grosos” (borrachos) pueden verse a cualquier hora y en cualquier día.

Todas estas problemáticas se repiten en las iglesias, donde muchos de los pastores lo son simplemente para recibir dinero, ya que el pastorado es considerado un trabajo más. Los miembros participan en estudios bíblicos cuando se les da comida, o alguna recompensa. Y los primeros en llegar lo hacen por lo menos 40 minutos después de la hora fijada.

Día 15 (sab 10 nov)

Día del taller de liderazgo. Francamente, podría haber salido mucho mejor. Me sentí como la primera vez que di una predicación en el grupo de jóvenes. Las mismas dudas, los mismos silencios en los que no sabía qué decir, sólo que acá el problema no fue la falta de experiencia, sino el desconocimiento del idioma. Finalmente, cuando iba por la mitad, y los jóvenes estaban tan desconcertados y perdidos como yo, Alejandro decidió tomar cartas en el asunto y que yo hablara en español y él encargarse de la traducción al portugués.

Gracias Ale, te debo una.

Invitamos a los jóvenes a venir a casa a ver una película para el domingo 18.

Día 16 (dom 11 nov)

Hoy fuimos con el pastor local a visitar una aldea que queda a 1 h de viaje en auto aproximadamente. El auto y el camino siguen siendo tan hostiles para el pasajero como siempre, pero el Land Rover sigue respondiendo bien.

La aldea que fuimos a visitar es de otra etnia, los makondes. Los makondes tienen fama de ser más “duros” que los makúas, en parte porque fueron ellos los que expulsaron a los portugueses, y en parte porque tenían la mala costumbre de comerse a sus enemigos.

Por lo que pude apreciar, los makondes aún conservan algunos oficios y costumbres tradicionales. Apenas llegar a la iglesia de la aldea vi, en una casa vecina, un hombre fabricando un batuque (tambor tradicional). La “batería” de la iglesia estaba conformada por batuques de distintos tamaños. Mujeres ancianas tenían el labio superior perforado y con ese espacio ocupado por un disco de madera. Y a la hora de almorzar en la casa del pastor, nos convidaron con “xima” y una porción de pollo (con menos carne que un alita), mientras la familia del pastor (y el pastor de nuestra iglesia también, además del pollo) se deleitaban con unos buenos ratos de mato (ratas de campo).

Día 17-20 (lun 12 a jue 15 nov)

Durante la semana, más allá de las tareas regulares y las visitas realizadas por hermanos de las iglesias, estuvimos realizando varias actividades:

  • Con la ayuda de una misionera que vive en la provincia vecina de Niaza, encontramos un colegio secundario con internado cuyo coste se ajusta al presupuesto de 800 dólares que teníamos para mandar a estudiar a Rafiki y Mugabe. Ya que Santiago Janse nos confirmó el compromiso del grupo de jóvenes de Flores de ayudarlos en sus estudios, pudimos hablar con ellos y ellos estuvieron de acuerdo con estudiar allí pese a la distancia. En la semana del 25 de noviembre al 1 de diciembre estaremos en esa ciudad para completar las averiguaciones y de ser posible anotarlos
  • Fuimos a revisar el estado de la casa de Brad, para empezar a prepararla para cuando él y su familia (tiene 6 hijos) lleguen. La casa estaba llena de insectos de todo tipo y lagartijas muertas. El que haga la limpieza va a tener mucho trabajo.

Día 21 (vie 16 nov)

Muerte.

Hoy tuve mi primer experiencia de como se vive, paradójicamente, la muerte en Mozambique.

Temprano por la mañana, vienen a avisarnos de la muerte de un joven, recién convertido, de la iglesia. Un joven que estaba enfermo, y que en su enfermedad entregó su vida a Cristo. Un joven con mujer e hijos.

Ya acercándonos a la casa, se comenzaba a escuchar el clamor de las mujeres. El llanto de la viuda.

Sentado todos sobre una estera, y bajo un precario alpendre, estaban los hombres. Parece que en Mozambique, como en tantos lados, los hombres no lloran. Un par de parientes musulmanes. Muchos miembros de la iglesia. Poca familia.

La ceremonia continuó dentro de una pequeña habitación donde el recién fallecido estaba acostado, desnudo y completamente tapado con una capulana, y donde sólo entraron los hombres. Se cantaron canciones, se vistió (manteniéndolo cubierto con la tela) y envolvió al cuerpo, luego salimos todos a esperar nuevamente sentados sobre la estera. Durante 1 hora y media.

Pasado ese tiempo, se colocó al cuerpo en una cama cubierta, hubo un breve mensaje, y comenzó una marcha de varios kilómetros al rayo partido del Sol (eran exactamente las 12 del mediodía).

Llegamos a casa, bastante deshidratados, a eso de las 14 hs. Hubiera pagado 50 meticales por un Gatorade.

Día 22 (sab 17 nov)

Durante la mañana estuvimos probando los equipos para pasar la película mañana. El sistema consta de un generador a gasolina, un estabilizador de tensión, un reproductor de DVD, un proyector y unas torres potenciadas. Después de estar toda la mañana para arrancar el generador, descubrimos que este regula mal cuando se lo acelera (cosa necesaria para generar la energía suficiente para alimentar todo el sistema), y se apaga. El único que podría repararlo es el misionero Brad, pero seguimos esperando su llegada (debería llegar esta semana), así que vamos a tener que suspender el film.

Por la tarde fuimos nuevamente a la casa de Brad a buscar agua, y luego a la reunión de jóvenes, donde Manuel volvió a tener el mensaje, con una nueva exhortación a que los jóvenes busquen pareja dentro de entre los cristianos de la iglesia (basándose en la orden que dio Isaac a Jacob de buscar esposa entre su parentela fuera de Canaán). Manuel se ofreció a intentar reparar el generador (el tiene uno propio), pero no pudo.

Día 23 (dom 18 nov)

Nuevamente en la iglesia de Balama, Ale tuvo tanto la clase de la escuela dominical como el mensaje en el culto, mientras Manuel dirigió. Los pastores de la iglesia estaban, el principal en un seminario traido por un equipo de brasileros en Montepuez (una ciudad cercana), y el co-pastor realizando la ceremonia de colocación de la cruz en la tumba del joven fallecido el viernes.

Al salir de la iglesia Alejandro fue con otros miembros de la iglesia a orar por los enfermos.

Día 25 (mar 20 nov)

Hoy llegó finalmente el misionero Brad con su familia, así que pude conocerlos, y charlar un poco con él (en medio del ruido que hacían sus hijos Gunnar, Kannon, Magnum, Remington, Colt y Warrior).

Día 26 (mie 21 nov)

Llevamos a reparar el generador con Brad, que en poco rato lo tuvo funcionando (el carburador estaba sucio). El que sabe sabe.

Día 29 (sáb 24 nov)

Reunión con los jóvenes, Alejandro llevó una palabra sobre la oración.

Día 30 (dom 25 nov)

Visitamos la iglesia de Murripa. Cuando llegamos, temprano, antes de las 9, nos encontramos sorprendidos al ver al pastor dando una clase de escuela dominical. Más tarde le preguntamos por eso (no es habitual en las iglesias de la zona) y el nos respondió que se daba cuenta de que no era suficiente con la enseñanza impartida en las predicaciones, sino que hacía falta más. También nos habló de sus dificultades para salir a evangelizar, ya que sale a pié (no tiene auto, ni moto, ni bicicleta). Más tarde con Alejandro hablamos de la posibilidad de comprarle una bicicleta. Culto habitual, aunque se me invitó a compartir una palabra después del mensaje traído por Alejandro. Para almorzar, fideos pegoteados.

A la tarde convocamos a los jóvenes de la iglesia para pasarles una película, el primer capítulo de una serie sobre la vida de David que produjo una asociación brasilera. Gracias a Dios vinieron pocos, y amigos, porque a mitad de la película el generador decidió dejar de funcionar.

Día 31 (lun 26 nov)

Hoy salimos para la ciudad de Lichinga, provincia de Niasa, donde vamos a hacer averiguaciones para inscribir a Rafiki y Mugabe en un colegio, y a visitar a una misionera argentina de nombre Ramona. Es un viaje largo, con unas primeras 3 horas, que parecen 10, de viaje por un camino en medio de la selva, 1 hora de viaje por rutas en construcción plagadas de desvíos, y luego 4 horas más de viaje, ahora sí, por una ruta bien mantenida (para ser mozambicana). El paisaje montañoso de Niasa en esta última parte es simplemente espectacular, y pude ver los primeros animales africanos, personificados en 3 monitos que cruzaron corriendo la ruta.

Al bajar del auto en destino, nos sorprendió el frío y casi de inmediato se abrieron las puertas del cielo y cayó un chaparrón.

Ramona nos recibió con un buen almuerzo y al poco rato fuimos a descansar. Por primera vez en algún tiempo, hizo falta taparse.

La “ducha” es un jarrito de agua helada.

Día 32(mar 27 nov)

Hoy hicimos los arreglos necesarios para que Rafiki y Mugabe puedan estudiar los 2 años que les faltan de escuela secundaria. Contactamos con el Secretario del colegio “Paulo Samuel Kamkhomba”,quien nos aconsejó y se comprometió a ayudarnos.

Por la tarde llegó la misionera Marcela.

Día 33 (mie 28 nov)

Día turístico. Visitamos las playas del lago Niasa, un enorme espejo de agua que hace las veces de frontera, en este punto, con Malawi (del otro lado se los llama lago Malawi). Rodeado de montañas, es otra de esas joyas artísticas de la creación.

Vimos algún que otro espectáculo africano, como un hombre arreando vacas a la vera del lago (curiosidad que está documentada en HD por mí).

Para almorzar, lo único que se vendía en ese lugar. Pez asado.

Día 34 (jue 29 nov)

Vuelta a Balama, el insufrible viaje de 8 hs. Por la noche quedamos en acompañar a Brad el día de mañana a trabajar con él en 2 lugares que él está evangelizando, más al norte, cerca del río Messalo (más información aquí).

Día 35 (vie 30 nov)

Bien temprano nos pusimos en contacto con Brad, quién había recibido una llamada para reparar el auto de un misionero en la ciudad de Montepuez, por lo que hubo que suspender la salida (él sin embargo salió, en moto para hacer más rápido) e hizo el trabajo)

Día 36 (sab 1 dic)

Hoy en la reunión de jóvenes, propusimos que trajeran preguntas que ellos quisieran hacer sobre los jóvenes en Argentina, sobre cómo trabajaban, vivían. Hubo muchas preguntas, muchas de las cuales estaban relacionadas con el bautismo, casamiento, etc (recordemos que las personas aquí no suelen casarse formalmente, y por lo tanto la iglesia no acepta que se bauticen). Fue un buen tiempo, y espero que el Señor use lo que se habló para trabajar en sus vidas.

Día 37 (dom 2 dic)

Visita a una nueva, y la última de éste viaje, iglesia, la de la aldea de Tutúa. Fuimos acompañados por el pastor local, Joao Necompi, y Fabián.

El culto empezó 1h tarde, y fue como aquellos a los que a esta altura estoy habituado.

Nos invitaron a almorzar en la casa del pastor. El menú de hoy consistió en xima (una masa insulsa) y pez seco de dudosa procedencia (en Africa, y cuando un local te invita a comer, es mejor comer sin mirar). Cuando preguntamos cómo se llamaba ese pez, nos respondieron “peixe” (pez). “Y los más pequeños?” preguntamos. “Peixe pequenho” (pez pequeño). Práctico.

A las 15 horas tuvimos la Cena del Señor con Rafiki, Mugabe y su esposa.

A la tarde-noche pasamos finalmente un video para los jóvenes, el mismo que el domingo pasado que esta vez llegó hasta el final, y fuimos sorprendidos por un nutrido grupo, no sólo de jóvenes de la iglesia, sino también de personas del barrio, incluyeno un maestro de la escuela.

Días 38 y 39 (lun 3 y mar 4 dic)

Días de preparativos, de guardar cosas, de armar bolsos. De despedidas y de nostalgia.

Día 40 (mie 5 dic)

Ultimo día en Balama, con el bolso ya armado y todo preparado para salir.

Vinieron a despedirme Rafiki y Mugabe, y y fue un momento bastante emotivo. También fui a despedirme de los pastores Necompi y Jacobi.

Día 41 (jue 6 dic)

El viaje a Pemba, donde me voy a hospedar una noche con la familia de Williham y con Marcela.

Alejandro y Silvia me dejaron temprano allí y fueron a hacer compras, luego de las cuáles almorzamos juntos y nos despedimos hasta el 16 en Sudáfrica. Resulta extraño pensar que un momento estás conviviendo con unas personas en un determinado lugar, y acto seguido eso se termina. En Pemba visité nuevamente la playa (y ésta vez sí pude bañarme). Agua caliente y pocas olas. Aguante el Mar Argentino. Especialmente Miramar.

Visité también el colegio teológico de Pemba. A mi papá le gustaría ver todos los libros de Stott que tienen.

Y me hice amigo de Dino, un joven de la iglesia local, con el que charlamos durante horas, de temas teológicos y de la vida.

También pude charlar con Williham y su esposa, y compartir un poco su experiencia como misioneros.

Día 42 (vie 7 dic)

Último día en Mozambique.

Hoy a las 14:55 hora local (9:55 hora Argentina) sale mi vuelo para Sudáfrica, dónde voy a vivir una semana con un matrimonio de misioneros allí. La ansiedad de ese nuevo desafío mitiga un poco la tristeza de dejar este país que me albergó por 42 días. Que poco, creo, que me parezco al Rodrigo que llegó aquí el 26 de octubre pasado. Cuántas cosas me enseñó el Señor. Y cuántas más le falta por enseñarme.

Por la mañana vino Dino a hacerme compañía mientras Marcela trabaja. El está estudiando Ingeniería en Informática (así que es más inteligente que yo), y es uno de los pocos que tienen computadora propia, así que la trajo para llevarse algo de música en portugués.

Diario desde Mozambique: días 1 al 9 (27 de octubre al 4 de noviembre)

El siguiente texto no pretende ser un resumen exhaustivo de mi viaje, sino simplemente expone mis impresiones al encontrarme con una cultura nueva, pero que, al igual que la propia, está muy necesitada de Dios.

Lo escribo para aquellos que, desde lejos, acompañan y tienen presente en sus oraciones el propósito de Dios para esta travesía.

Jóvenes de la iglesia Asamblea de Dios en Pemba

Dia 1
La ciudad de Pemba es un asentamiento urbano ubicado en una bahía en el Océano Indico. Desde el avión lo que se ve es una aglomeración de casas desordenadas, muchas ubicadas en las laderas de un cerro, algunos barcos surcando las transparentes aguas de la bahía, palmeras y algunas casas alejadas pertenecientes a blancos ricos que parecen sacadas de una postal del Caribe.
Al arribar el avión me esperaban, junto con el abrasante calor del sol africano, los misioneros Freire, dos jóvenes de la iglesia local de Asamblea de Dios, Daniel y Freddie, uno de los cuales (Daniel) es el presidente regional de jóvenes, y Marcela, otra misionera argentina.
La bienvenida fue agradable y una vez despedidos de Marcela y los jóvenes nos dirigimos al departamento que Alejandro y Silvia alquilan cuando pasan unos días en la ciudad.
Un niño me pide chocolate.
Fuimos a cenar a el Kauri, un restaurant ubicado en la zona “top” de Pemba, donde la mezcla cultural se hace evidente hasta en el menú. Comida china, india y local se confunden con las Coca-Colas, Fantas (de 3 sabores diferentes) y Sprites. Al ser blancos nos empiezan a atender en inglés.
El precio de un plato de comida más bebida es de 350 meticales, aproximadamente 11 dólares. Económico para un turista, pero para el local, de un sueldo de 1500 meticales es excesivo.
El descanso nocturno fue tranquilo, interrumpido únicamente a las 4 de la mañana por el canto de un vecino musulmán.

La misionera Marcela, Alejandro y yo (y el mate)

Día 2
Domingo, el día del Señor.
Asistimos al culto de la iglesia Asamblea de Dios. Un templo bastante bien puesto. Con equipo de sonido, instrumentos, micrófonos. Proyector y computadora. Nos sentamos al fondo bajo un ventilador, pero nos invitan a sentarnos en el sector de honor, junto con los pastores.
Lástima que el ventilador no anda.
Paz du Senhor
El culto es largo comparado con los de mi iglesia. Dura 3hs. Alabanza congregacional con partes en portugués y partes en makúa. Varias participaciones, de los grupos de jóvenes, hombres, mujeres, etc, y algunas participaciones individuales. La Palabra de Dios, compartida por uno de los tantos pastores locales, deja bastante que desear en cuanto a su contenido, y termina con un fuerte incentivo a ofrendar para sostener a los 4 pastores (el fragmento que pudimos presenciar de la clase de escuela dominical también hacía hincapié en ese tema).
Se reconoce la reciente boda de una pareja de jóvenes.
Para almorzar volvimos a ir al Kauri, ya que los demás locales de comida estaban cerrados (algo muy llamativo para mi ya que en Argentina en un domingo todo está abierto).
Al llegar (y al irnos), nos esperan 2 mozambicanos, uno arrastrando la silla de ruedas del otro, pidiendo plata.
Ahora a la luz del día se puede apreciar mejor el local. Ubicado sobre la playa y a menos de 40 metros del mar, ofrece una vista magnifica del mismo y de, a lo lejos, el extremo opuesto de la bahía. La construcción de madera y paja le da un aspecto “tropical”.
Pasamos la tarde con Marcela en la playa, y nuevamente se nos acercan pedirnos plata para cuidar el “carro”.
Los vendedores ambulantes venden desde papas “Lay’s” y collares y telas locales hasta cigarrillos y animales.Y por lo que nos informaron, en lo oculto las playas son un gran centro de prostitución y drogas.
2 cocas y un agua grande nos cuestan 100 meticales (aproximadamente 3 dólares).
A las 18:30 vamos a la actividad organizada por el misionero brasileño Williham. La actividad consiste en la proyección de clips musicales en portugués, un mensaje por un pastor brasileño y una película cristiana corta, y una breve explicación de la misma y llamado al arrepentimiento.
Un joven responde y luego de orar por el, Williham asigna a otro a cuidar de él y sostenerlo.
La actividad termina y poco a poco los jóvenes se retiran.
Williham y su esposa nos invitan a cenar a su casa. Y compartimos una cena agradable con ellos y sus dos hijas pequeñas.
Y el musulmán nos vuelve a despertar a las 4 de la mañana

La casa de los Freire en Balama

Día 3
Viaje a Balama. Duermo las primeras 3 horas de viaje hasta el almuerzo. El cansancio por el jet-lag se empieza a sentir.
Esas primeras 3 horas son en ruta asfaltada, la siguiente hora vamos entre tierra apisonada, piedras y parches de asfalto.
Llegamos por la tarde y sin tiempo para poner el cargador solar que nos da la energía eléctrica para cargar notebooks y demás aparatos electrónicos. Apenas nos acomodamos nos vienen a visitar algunos locales. El guarda Zilangalili y Fabián (el jardinero de Prometa, el instituto que trabaja en la traducción de la biblia). Todavía me cuesta mucho hablar el portugués.
Cenamos y nos bañamos usando un poco de la energía eléctrica disponible, y nos vamos a dormir.
Las nubes parecen “scuds” pronosticadoras de mal tiempo continuado.

Preparando el taller de liderazgo

Día 4
Ya acomodados en Balama, planificamos las actividades para las semanas siguientes. Se acerca el tiempo de las lluvias, por lo que los mozambicanos pasan el día preparando sus “mayambas” (granjas) y no tiene sentido planificar muchas actividades o impactos evangelísticos durante la semana. Al menos por ahora, que mi portugués es bastante deficiente y apenas me animo a hablar. Es un poco desmotivador eso.
Aprovechamos el sol para cargar un poco las baterías con el cargador solar. Baterías que nos permiten cargar las notebooks y celulares, y tener al menos un poco de iluminación eléctrica por la noche, que se enciende lo estrictamente necesario.
Un mozambicano de nombre Atanasio se encarga de proveernos de agua para los quehaceres diarios.
Por la mañana llevamos a un chico, hijo de Ali, el guarda de la casa del misionero Brad, al hospital, con un dolor que le impedía caminar.
Se nubla y llueve un poco y guardamos el generador antes de lo previsto (normalmente está afuera de 8 a 14). Ya es inútil por hoy.

Rafiki, Mugabe, y yo

Día 5
Salimos al mercado, donde adquirimos algunos tomates de tamaño reducido, lo mismo que las bananas. Ya no quedan otras variedades de verdura hasta después de las lluvias.
Mientras caminamos nos persiguen los gritos de “¡acuña, acuña!”. Muchos lo traducen como “blanco”, pero en realidad significa “patrón”. Supongo que algún conquistador portugués se llamaría así.
En un puesto “venden” electricidad para cargar los celulares. Es curioso que se vendan celulares, internet 3G y otro avances tecnológicos a gente que no tiene electricidad para usarlos, dinero para mantenerlos, o agua y comida para sobrevivir.
También se venden capulanas, unas telas tradicionales con las que visten las mujeres, y también se usan para hacer vestidos y camisolas, cosas que ya no se usan. Una capulana cuesta 300 meticales, cuando un jean D&G 100. Y multitud de piezas y repuestos para motos y bicicletas, linternar, radios, pilas de calidad dudosa.
A la tarde nos visitan Rafiki y Mugabe. Huérfanos ambos se criaron en el hogar de Orphans Unlimited y allí adoptaron a Alejandro y Silvia como padres, y se adoptaron entre sí como hermanos. Son jóvenes inteligentes, que hablan, además de makua y portugués, un inglés muy correcto aprendido por su cuenta. Lástima que por cuestiones económicas no puedan completar los 2 años que les falta de secundario.
No pudimos sacar el generador y antes de que se hiciera de noche se largó a llover.

La batería donada

Día 6
Amanece nublado y llueve durante todo el día. Y tampoco pudimos cargar las baterías. Si el tiempo no mejora dentro de poco vamos a estar sin energía eléctrica en la casa.
Durante la mañana abrimos la caja con la batería donada por Patricio Rousseau y otros hermanos y amigos.

Linda, la hija de Mugabe, y yo

Día 7
Nuevamente nublado y lluvioso, pero igualmente sacamos el generador en la esperanza de que la resolana permita cargar las baterías al menos.
A la mañana participamos de un devocional con el grupo de pastores que están trabajando en la traducción de la Biblia a las lenguas locales.
A la tarde, visitamos las casas de Rafiki y Mugabe. Ambos pudieron con varios años de trabajo comprar sus terrenos y construir varias casas en ellos que son usadas para vivir y para recibir visitas familiares. Rafiki tiene 2 en su terreno, y Mugabe 3. La mujer de Rafiki está embarazada, y cuando fuimos de visita estaba enferma de malaria. Mugabe tiene una nena que se llama Linda.
Nos visitan luego 2 mujeres a las que vamos a estar capacitando en la enseñanza de la Biblia a los niños.
Al final del día nos vamos a dormir, confiando en que Dios va a proveer el sol necesario para generar la electricidad.

Silvia y el regalo de la iglesia de Villa Sarmiento

Día 8
El sol sigue sin mostrarse.
Todos los días estamos compartiendo devociones juntos, y antes o después cada uno tiene su tiempo a solas con Dios. Siento a Dios más cerca de lo que lo había sentido en mucho tiempo.
A la mañana hago una entrega simbólica de los dibujos y la yerba enviados por los niños de la escuela de dominical de Villa Sarmiento.
Por la tarde vamos, Alejandro y yo, a la actividad de jóvenes, y Silvia tuvo dio la enseñanza para las mujeres.
Los mozambicanos son muy impuntuales, eso habla también de su compromiso con el Señor.
La actividad consiste en algunas canciones en makúa, un momento de oración (acá todos oran juntos al mismo tiempo) y una lección que, supongo que por nuestra presencia, se da en portugués. La lección es buena, presentada por un joven de nombre Manuel, y desafía a los jóvenes a tener un compromiso con el Señor y buscar su guía al momento de buscar pareja. Algo muy necesario en este lugar. Y que siempre es bueno recordar.
El sábado que viene me va a tocar a mí estar en el lugar de Manuel, presentando un taller sobre liderazgo.
Acordamos con el pastor el momento de entregar la batería.
Al anochecer las nubes parecen prometer buen tiempo

Mugabe y su familia, Rafiki, Ale, Silvia, y yo

Día 9
Domingo, el día del Señor.
Asistimos a la escuela dominical, donde se repartieron entre los niños los dibujos y cartas enviados por los niños de la Iglesia de Nueva Chicago.
Durante el culto, Alejandro y yo nos sentamos en la plataforma, de frente al resto de la congregación, junto con Manuel y los pastores.
Como es costumbre, además de la alabanza de la congregaciones hay participaciones de los grupos de madres, jóvenes, etc, del coro de la iglesia y algunas individuales.
En un momento, se hace pasar a todos aquellos que estén pasando por enfermedad o necesidad, y a todos los que estamos sobre la plataforma se nos hace ir y orar uno por uno por esos hermanos. Es un momento un poco incómodo, pero reconozco que si el Señor desea obrar en esas vidas de esa forma, así es como debe hacerse.
El culto se hablá en makúa.
El pastor, y luego Alejandro me presentan. Intento decir algunas palabras, que quedan truncas por mi timidez y temor al hablar en portugués.
Alejandro trae el mensaje, se levantan las ofrendas, y el pastor me pide que ore para cerrar el culto. Oro en español.
Hay una pequeña reunión con los hombres para pedir colaboración en la reparación de la casa pastoral, y luego los bautizados compartimos la Santa Cena. Me llama la atención que seamos tan pocos, y que este momento se haga separados del resto de la congregación.
Al salir, nos apresuramos para poner el panel solar ya que las nubes empiezan a abrirse.
Por la tarde nos visitan para tener la Santa Cena Rafiki, Mugabe y su esposa, ya que en la iglesia a la que ellos asisten, la iglesia Aguas Vivas, no se practica esa ceremonia. Traen con ellos a Linda.
La ceremonia es breve, una oración, algunos coros, un breve mensaje de Alejandro, la lectura de los pasajes y la repartición de los elementos.
Se quedan un rato más. Hablamos de historia, geografía. A Rafiki le gusta mucho leer y aprender. Todo lo que aprende lo comparte con Mugabe, y me sorprende la memoria que tiene para recordar datos. Quiere aprender español, y siempre que puede lee algún libro en ese idioma. Nos cuenta que está aprendiendo de un diccionario inglés-español, y me surge la idea de regalarle uno portugués-español.
Le corrijo algunas palabras de español y de inglés, y él me corrige mi portugués. Y como todos, intenta que aprenda algunas palabras en makúa.
Ya se siente un poco más el calor del sol africano, aunque gracias a Dios por la noche refresca.

Bençoes

R.